Si hay un director que marca la década de los 40, desde su inicio hasta su final, que en esos diez años asciende a la cúspide velozmente y baja todavía más rápido, ese es Preston Sturges (1898-1959).
Hasta 1927 tuvo una vida azarosa, dedicado a muchos quehaceres, entre los que especialmente destacaba el de quebrar una tras otra toda empresa de la que se hacía cargo, con inventos tan peregrinos dignos del “hombre vestido de blanco”, caso de un pintalabios a prueba de besos. Parece ser que en 1927 fue operado de urgencia de una apendicitis aguda que le mantuvo al filo de la muerte. Este hecho, clave en su vida, le llevó a aprovechar al límite cada día de su vida, e igualmente le llevó a dedicarse íntegramente a escribir, primero obras teatrales y, desde 1930, contratado por la Paramount, a ingresar en la nómina de guionistas. Su carrera como guionista se labra especialmente en la década de lo 30, con trabajos como The power and the glory (William K. Howard, 1933), Port of seven seas (James Whale, 1938) y las dirigidas por Mitchell Leisen Easy living (1937) y Remember the night (1940). Cansado, como otros tantos guionistas que siguieron la senda de Sturges, de que muchas ideas de sus guiones dieran como resultado películas, que él consideraba pobres, por debajo de sus textos, se la jugó al doble o nada, cuando presentó en la Paramount el guión de The Great McGinty. Dijo que él la dirigiría a cambio de un simbólico salario de un dólar, cuando era uno de los guionistas mejor pagados (entre 1.000 y 2.500 dólares semanales). No fue un capricho ni una idea premeditada, pues ya en durante rodaje de The power and the glory parece ser que estuvo todos los días del rodaje en el plató, hecho nada frecuente. No fue el primero, pero sí abrió un camino sin retorno, el de los laureados guionistas que querían, y pudieron, dirigir con regularidad, caso de John Huston, Billy Wilder, Joseph L. Mankiewicz, Nunnally Johnson y Frank Tashlin, entre otros.
En 1940, año de The Westerner (William Wyler), The Great Dictator (Charles Chaplin), Remember the Night y Arise My Love (Mitchell Leisen), His Girl Friday (Howard Hawks), The Long Voyage Home y The Grapes of Wrath (John Ford), The Shop Around the Corner (Ernst Lubitsch), They Drive By Night (Raoul Walsh), Pinocchio (Ben Sharpsteen), The Return of Frank James (Fritz Lang), Rebecca (Alfred Hitchcock), Northwest Mounted Police (Cecil B. De Mille), Preston Sturges debutaba como director con The Great McGinty, que se inicia con un rótulo que dice: «Ésta es la historia de dos hombres que se conocieron en una república bananera. Uno de ellos fue honesto durante toda su vida salvo en un momento de locura. El otro fue deshonesto durante toda su vida, salvo en un momento de locura. Ambos tuvieron que salir del país» [1]. Con ella iniciaba una fecunda carrera como director, guionista y, en muchos casos, autor de la idea. De esta forma pudo desarrollar una serie de personajes que se irán repitiendo en su filmografía y que tienen como denominador ser personajes que socialmente quieren lo contrario del lugar que ocupan. Si pertenecen a una clase económicamente adinerada, entonces desean salir de la caricatura mezquina con la que Sturges retrata a los pudientes, y si son personajes económicamente pobres, desean entrar dentro de ese mundo en el que sueñan. De esta forma pudo realizar un ácido retrato de la sociedad estadounidense, especialmente de los mecanismos de la democracia y de la hipocresía en unos valores tradicionales, basados en la familia y la religión, que poco le atraían en su vida personal a Sturges.
The Great McGinty fue un éxito de taquilla y crítica, lo que le permitió ese mismo año rodar Christmas in july, y proseguir con su discurso mordaz sobre el american way of life. En este caso la felicidad de soñar en lo que uno cree tener y nunca se llega a concretar, tema de la berlanguiana Bienvenido mister Marshall (1953), cuyo director tiene mucho que ver con Sturges, temática y estilísticamente (en lo primero, en su crítica de la sociedad del momento desde la comedia, en lo segundo por la utilización del plano secuencia como eje del discurso). Pero lo describe mejor Gómez Rufo, en su estudio sobre Berlanga, al señalar lo que igualmente se podría adjudicar a las películas de Sturges, películas basadas en «un arranque en dónde se expone una situación y un problema, un momento de euforia a lo largo de la película, donde parece que el problema va a ser resuelto de manera favorable, y una caída final hacia una situación igual o inferior a la del arranque» [2]. En Christmas in july, todavía más que en su ópera prima, apenas hay primeros planos, y como eje estilístico trabajaría mucho los planos secuencia, cuya culminación se produciría en su díptico sobre el “héroe victorioso” The miracle of Morgan's Creek y Hail the conquering hero. Igualmente aquí comienza a hacer gala de su buen conocimiento musical y a utilizar la música o alguna canción como contrapunto emocional, como sucede en esta película con una pieza popular conocida como “Penthouse Serenade”, y cuyo punto máximo de desarrollo se produciría con Unfaithfully yours, en donde la música cobra tanta importancia como la puesta en escena.
En 1941, Sturges dirigió dos películas, The Lady Eve (aunque el rodaje de ésta es de 1940)y Sullivan's Travels. Es el año de Citizen Kane (Orson Welles), Meet John Doe (Frank Capra), The Shanghai gesture (Josef von Sternberg), The Maltese falcon (John Huston), Man hunt y Western Union (Lang), Forty-ninth parallel (Michael Powell), Dr. Jekyll and mr. Hyde (Victor Fleming), H. M. Pulham esq. (King Vidor), The little foxes (Wyler), The devil and miss Jones (Sam Wood), Ball of fire y Sergeant York (Hawks), That uncertain feeling (Lubitsch), The Devil and Daniel Webster (William Dieterle), Hellzapoppin' (H.C. Potter), Penny serenade (George Stevens), High Sierra y They died with their boots on (Walsh), How green was my valley y Tobacco road (Ford), Tarzan’s secret treasure (Richard Thorpe), Johnny Eager (Mervyn Le Roy), Hold back the dawn (Leisen), Suspicion (Hitchcock).
The Lady Eve supuso un cambio en la valoración que tenían de él como director en la Paramount. Con un presupuesto más holgado y una pareja de actores de primera fila, Henry Fonda y Barbara Stanwick, realizó su primera incursión en la screwball comedy y jugó de forma tan deliciosa como delirante a poner en situaciones ridículas al personaje masculino, un bobo sapiens, dedicado a sus expediciones científicas, incapaz de ver como a su alrededor una mujer, espléndida Barbara Stanwick, le corteja para hacerle caer una y otra vez, la caída repetitiva de un adormecido en el edén Adán, ante una Eva dispuesta a despertarlo ya desde unos sugerentes títulos de presentación que muestran a una serpiente que baja de un árbol para acabar introduciéndose por la letra “o” de Preston Sturges.
Sullivan's travels es la primera película que escribe Sturges sabiendo que va a dirigirla, y es su reflexión más sentida y profunda sobre el cine en general, y sobre la comedia y su reflejo en la sociedad en especial. Dedicada “A quienes nos hicieron reír, saltimbanquis, payasos y bufones de todas las épocas y naciones, cuyos esfuerzos aliviaron nuestra cruz. Con cariño les dedico esta película”, las aventuras quijotescas del director John L. Sullivan, en busca de rodar su película social son infructuosas, pero en ese camino que nos muestra Sturges descubrimos que Sturges sí la rueda, puesto que Sullivan's travels es un paseo por los Estados Unidos de 1941, además de ser un resumen del cine en sus temas y una actualización de muchos de ellos, desde la continua presencia del tren en la película, en el que se desarrolla al principio una escena de pelea, final de la anterior película de Sullivan, en la que caen al agua los dos luchadores, simbolizando la muerte del capital y el obrero, —¿estaría pensando en la languiana Metropolis?—, hasta persecuciones herederas del cine silente —el coche pilotado por un niño—, alta comedia —la de la piscina, en donde todos van cayendo a ella—, cine social —cuando Sullivan y la chica pasean por una calle plagada de personas sin hogar—, cine carcelario —la prisión en donde es encarcelado Sullivan—, animación —cuando los prisioneros ríen con una película de dibujos animados—, juicios —la injusticia del juicio al desamparado Sullivan. El título de la película que quiso y nunca pudo rodar John L. Sullivan “Oh Brother, Where Art Thou?” dio título a la titulada aquí Oh, brother (Joel Coen, 2000).
En 1942 presentó The Palm Beach Story, es el año de Cat people (Tourneur), The lady is willing (Leisen), Son of fury: The story of Benjamin Blake (John Cromwell), Lady in a jam (Gregory La Cava), Casablanca y Yankee doodle dandy (Curtiz), The magnificent Ambersons (Welles), Gentleman Jim y (Walsh), The black swan (Henry King), Jungle book (Zoltan Korda), I married a witch (Rene Clair), The major and the minor (Billy Wilder), Woman of the year (Stevens), This gun for hire (Frank Tuttle), Tarzan’s New York adventure (Richard Thorpe), The pride of the yankees (Wood), To be or not to be (Lubitsch), Reap the wild wind (De Mille), Mrs. Miniver (Wyler), Once upon a honeymoon (Leo McCarey).
Su cuarta película, de las más alocadas de su carrera, es una obra de enredos y dobles por doquier, que se inicia en donde terminan muchas de las películas clásicas, con una boda que presupone felicidad, pero Sturges, finalizados los títulos de presentación inserta un rótulo que dice “Y vivieron felices para siempre, ¿o no?”, rótulo que volverá a repetir para finalizar la película. Entre medias, la eterna pregunta de si hay que casarse por dinero o por amor, o de si sólo por amor se puede estar casado eternamente.
En 1944 estrenó tres películas: The great moment, The miracle of Morgan's Creek y Hail the conquering hero. Pero hay que señalar que las tres se estrenaron con retraso. ¿Por qué, siendo un director de éxito, se estrenaron con retraso y fueron el principio de su declive dentro de la industria hollywoodiense cuando las dos últimas fueron sus mayores éxitos?
Es el año de Buffalo Bill (William A. Wellman), Laura (Otto Preminger), The woman in the window (Lang), Summer storm (Douglas Sirk), Phantom lady y Christmas holiday (Robert Siodmak), Murder, my sweet (Edward Dmytryk), Dark waters (André de Toth), Arsenic and old lace (Capra), Cover girl (Charles Vidor), The Curse of the Cat People (Robert Wise), Bathing beauty (George Sidney), The mask of Dimitrios (Jean Negulesco), An American romance (Vidor), Henry V (Laurence Olivier), Gaslight (George Cukor), Going my way (McCarey), To have and have not (Hawks), This happy breed (David Lean), Passage to Marsella (Curtiz), It happened tomorrow (Clair), Thirty seconds over Tokyo (Le Roy), Double Indemnity (Wilder), Kismet (Dieterle).
Una de las razones de esta incómoda situaciónde Sturges dentro de la Paramount fue que George Gard de Sylva sustituyó en 1941 a William LeBaron, quien le había dado la oportunidad a Sturges como director, como jefe de producción de la Paramount. De Sylva se opondrá a The great moment pero no podrá impedir su rodaje, aunque al final la montará a su gusto, y retrasará el estreno de las otras dos películas. Preston Sturges abandonó en 1944 la Paramount, antes de que estas tres películas se estrenaran.
The great moment es el único drama de su carrera. No fue, en principio, un proyecto personal, ciertos avatares le condujeron a él, aunque el protagonista, el inventor de la anestesia, por su propio oficio, era muy cercano a alguien como Sturges, que había intentado, en vano, hacerse rico con sus inventos, algunos de los cuales aparecían en sus películas. Se rodó durante 1942, y su alambicada estructura original a base de flash backs no satisfizo a De Sylva, quien ordenó remontarla, siendo un sonoro fracaso.
Mientras Estados Unidos entraba en guerra y muchos directores estadounidenses apoyaban de diversas formas esta guerra, Preston Sturges rodó dos de las películas más sarcásticas sobre el heroísmo en la provinciana América profunda: The miracle of Morgan's Creek y Hail the conquering hero. Erauna sociedad desconocida de primera mano para un director que poco había frecuentado las pequeñas ciudades, pero le servirían para atacar las raídas costumbres, la política, y al héroe de guerra al presentar un personaje principal pusilánime, otro bobo sapiens, de profunda carencia de personalidad, caracteres reflejados en el rostro de Harry Bracken en el papel de Norval, el único al que han declarado inútil para combatir de Morgan's Creek La primera escena de la película es clarividente respecto al tono sarcástico de Sturges, pues muestra la aparición del gobernador del estado Dan McGinty y al Boss, personajes de la ópera prima de Sturges, todo lo contrario de la honradez. Pero, además «The Miracle of Morgan's Creek es nada menos que una blasfema actualización del relato de la Natividad: la Virgen María es una party girl con ganas de juerga de la época de la segunda guerra mundial, San José es un chico gangoso al que le ha tocado quedarse en el frente interno al ser declarado inútil para servir en el ejército, Dios (o el arcángel Gabriel) es otro soldado que no aparece en la película y que puede llamarse Ignatz Ratzkiwatzki, ¡y el niño Jesús son unos sixtillizos! Sturges debió drogar a los funcionarios de la oficina Hays para que este guión pasara la censura, sobre todo teniendo en cuenta que el título desvela cualquier posible sutileza simbólica que podría haber servido para camuflar las alusiones bíblicas. Trudy, el sucedáneo de Maria, da a luz en la mañana de Navidad, y si bien no alumbra a su camada en un establo, sí sufre sus primeros dolores de parto en una granja, mientras una vaca inquieta muge en la cocina para que la ordeñen» [3].
En Morgans' Creek, nada es lo que parece, como así sucede en Hail the conquering hero. En ésta, una parodia de la épica, Sturges vuelve con Bracken en un émulo de Travis. Aquí, es un ciudadano ejemplar que vive a la sombra de su fallecido padre, héroe de guerra en la primera guerra mundial. Acuciado de rinitis alérgica, no puede alistarse. Deprimido, un grupo de marines le ayuda a simular que es un héroe y así es recibido en su pueblo. En veinticuatro horas será nombrado alcalde. En este contexto Sturges, recordémoslo en plena contienda militar, esgrime con sabiduría y velocidad tal amalgama de temas que hacen de Hail the conquering hero una comedia de ritmo frenético y junto a a la anterior la mayor broma recibida por el Código Hays pues, siguiendo el Código al pie de la letra, sin que los censores pudieran objetar prácticamente nada, Sturges burlaba entre líneas todos los temas tabú, especialmente los relacionados con la familia. Igualmente suponen la cima del estilo de Sturges, en donde el plano secuencia con los personajes en movimiento por las calles de la small city, formando parte de ella y en permanente diálogo formaban parte de la esencia de Sturges tanto como el consabido “toque Lubitsch”.
En este momento, 1944, James Agee lo consideraba el cineasta americano de más talento y, sin duda, «una película de Sturges era innegablemente suya hasta un extremo del que no podrían presumir ni Hitchcock no Hawks ni Ford (aunque si lo hagan sus actuales defensores)» [4].
Abandonada la Paramount, crea junto a Howard Hughes California Pictures y comienza en 1945 el rodaje de The sin of Harold Diddlebock, su película más arriesgada, más extraña. Para ello, contrata a Harold Lloyd, que llevaba sin trabajar desde 1938, para retomar un personaje que había interpretado en 1925 en la película de Fred C. Newmeyer y Sam Taylor The freshman, en donde ponía rostro a un joven universitario con ganas de comerse el mundo. Sturges retomaba el personaje veinte años después, en donde mostraba que ese joven prometedor seguía trabajando en la misma oficina desde que finalizó la universidad y que para nada había tenido la próspera carrera que se le auguraba tras finalizar su periplo universitario. Es decir, que el tiempo hace mella en el prototipo de personaje al que ponía rostro Harold Lloyd, el de un suplente ilusionado por mejorar, aquí es un suplente ya amodorrado. Si bien es cierto, que la película tiene un despliegue continuados de gags con un ritmo tan endiablado como apresurado y que Howard Hughes decidió eliminar escenas posteriormente, una de las mayores virtudes de la película se encuentra en la de dar voz a Harold Lloyd, a través de diálogos a base de frases hechas delirantes pero respetando la esencia del personaje silente. A finales de 1946, la asociación con Hughes se rompe y se estrena en 1947, año de Brute force (Jules Dassin), Kiss of death (Henry Hathaway), Daisy Kenyon y Forever amber (Preminger), Lured (Sirk), T-Men (Anthony Mann), Odd man out (Carol Reed), The foxes of Harrow (John M. Stahl), Crossfire (Dmytryk), Boomerang!, The Sea of grass y Gentleman’s agreement (Elia Kazan), Dead reckoning (Cromwell), Nightmare alley (Edmund Goulding), Johnny O'Clock (Robert Rossen), Unconquered (De Mille), Born to kill (Wise), The fugitive (Ford), The ghost and Mrs Muir y The Late George Apley (Joseph L. Mankiewicz), Dark passage (Delmer Daves), Secret beyond the door (Lang), Song of love (Clarence Brown), The woman on the beach (Jean Renoir), The secret life of Walter Mitty (Norman Z. McLeod), Out of the past (Torneur), The Paradine case (Hitchcock), Ride the pink horse (Robert Montgomery), The long night (Anatole Litvak), The lady from Shanghai (Welles), A double life (Cukor).
Posteriormente fue contratado por la Fox y rodó para ellos sus dos siguientes películas, que estrenó en 1948 y 1949. La primera de ellas es Unfaithfully yours, película en donde la música cobra pleno protagonismo, desde su estructura, con una obertura, tres movimientos y una coda, hasta el protagonista, un celoso director de orquesta. Durante la ejecución de la ópera de Rossini, “Semiramide”, el director —sir Alfred de Carter— imaginará varias formas para “descubrir” in franganti a su “infiel” esposa. En una película prácticamente ajustada al punto de vista del protagonista, cada movimiento musical llevará consigo una representación, ensoñación de su perfecto plan y corresponderá a una variación, siguiendo el tempo musical a unos códigos genéricos, desde el slapstick, hasta la comedia de enredo, el drama exacerbado, casi la tragedia. Finalmente, lo que queda es una comedia negrísima y una reflexión sobre un tema presente en la filmografía de Sturges, las apariencias, la vida en apariencia junto a la presencia de un personaje principal, espléndido Rex Harrison, que prefigura los celos enfermizos de Francisco Galvan de Montemayor en la obra maestra de Luis Buñuel Él (1953).
Unfaithfully yours fue un fracaso. Ya era el tercero, el segundo consecutivo. Además, los presupuestos de sus comedias, desde Lady Eve iban incrementándose, y la poca flexibilidad del director en cuanto a las películas que rodaba y entregaba a los productores, hacían que éstos ya no vieran en él el caballo ganador de un lustro atrás. En 1948 se estrenaron Ruthless (Ulmer), Sleep my love (Sirk), They Live By Night (Nicholas Ray), The treasure of Sierra Madre (Huston), Anna Karenina (Julien Duvivier), The snake pit (Litvak), Mr. Blandings builds his fream house (Potter), Louisiana Story (Robert Flaherty), Hamlet (Olivier), Macbeth (Welles), Letter from an unknown woman (Max Ophuls), A foreign affair (Wilder), The boy with green hair (Joseph Losey), Berlin Express (Tourneur), The naked city (Dassin), Key Largo (Huston), The fallen idol (Reed), The street with no name (William Keighley), Johnny Belinda (Negulesco), Night has a thousand eyes y The big clock (John Farrow), Yellow sky (Wellman), Portrait of Jennie (Dieterle), Arch of triumph (Milestone), State of The Union (Capra), Fort Apache y Three Godfathers (Ford), Moonrise (Borzage), Rope (Hitchcock), Call Northside 777 (Hathaway), The iron curtain (Wellman), The emperor waltz (Wilder), The three muskeeters (Sidney), Red river (Hawks), Oliver Twist (Lean), Cry on the city (Siodmak), That Lady in Ermine (Preminger), The red shoes (Powell y Pressburger).
Su última película de la década es The beautiful blonde from Bashful Bend, hecha a la medida de Betty Grable, un western iconoclasta y su primera película en color. En ella se encuentran muchos lugares comunes del western, pero pasados por el filtro de Sturges. Fracaso crítico y de taquilla, una rescisión del contrato lo llevó a una difícil situación, a un callejón sin salida, pues como afirmó “a lo largo de veintidós años logré enemistarme con los siete estudios cinematográficos principales y no tardé en encontrarme sin trabajo”. En la siguiente década, solo rodaría una película más, ya no sería en Estados Unidos, sino en Francia.
[1] Un comentario más amplio sobre la película en www.kane3.es/cine/ficha_peli.php?id_total=876
[2] Gómez Rufo, A. Berlanga, Contra el poder y la gloria. Temas de Hoy. Madrid. 1990. Pag. 232.
[3] Richard Corliss en James Ursini Preston Sturges. Un humorista americano, Filmoteca Española y Festival Internacional de Cine de San Sebastián, 2003, pag. 215
[4] Richard Corliss, p. 216