El ordenador que rige la inmensa nave que se dirige a Saturno en 2001. Una odisea del espacio de Stanley Kubrick responde al nombre de HAL 9000. Las iniciales se corresponden, como apuntaba Antonio Castro ("La chaqueta metálica - Rebelde sin causa". Dirigido por... Colección Programa Doble nº 1. Barcelona, 1991), a dos formas de conocimiento, la heurística y la algorítmica; HAL es el acrónimo de Heuristically programmed ALgorithmic computer (convenientemente ajustado para valer de guiño a una de las empreas pioneras del sector informático, IBM). El festival de Sitges rinde en su recién comenzada 41 edición homenaje a la mítica película y a su director, fallecido hace ya 9 años. Un certamen que, al menos durante los últimos años con Angel Sala en la dirección (un cargo que se decía iba a abandonar tras su cuarto año; esta es, si no me equivoco en las cuentas, su octava edición como máximo responsable) se ha movido, aun con sus puntuales carencias y descuidos, en una búsqueda continuada casi programática (¿algorítmica?) de diversas realidades e interpretaciones, en definitiva, verdades. Es decir, el reverso emocional de ese supercomputador racionalizado hasta la crueldad. Sitges estaría más cercano al HAL de 2010: Odisea dos, programada también en el atractivo apartado de homenajes (con Terminator 2 entre lo más interesante para recuperar en una pantalla de cine), una continuación que, sin embargo, elimina el simbolismo de su precedente para escenificar una revelación. El festival de Sitges posee su propios códigos. La lógica algorítmica hecha trizas. La heurística sustituida por la intuición.
Esta secuela, más interesante hoy que en el momento de su estreno (mediados de los ochenta), enlaza a través de su director. Peter Haymes, con una de las secciones paralelas más prometedoras: 'Sitges Classics'. El firmante Timecop rodaba antes de 2010 una suerte de sci-fi-western, con diferencia su mejor trabajo, a principios de los 80: Atmósfera Cero. Y si este estimable film merece la pena, el resto del ciclo se antoja casi imprescindible (al menos si nunca se ha visto en una sala o no se está hipotecado por razones de peso, ya sean novias o trabajo): Encuentros en la tercer fase (Spielberg), La amenaza de Andromeda (Wise), Planeta prohibido (Wilcox), The Hidden (Sholder), El hombre con rayos X en los ojos (Corman), Brainstorm (Trumbull), Star Treck (Wise), Star Treck: La ira de Khan (Meyer), La fuga de Logan (Anderson), Phase IV (Bass)... Y la oferta continúa con tres propuestas recientes de las cuales destaca la portentosa Southland Tales, de Richard Kelly presentada hace dos años en Cannes; una versión de 166 minutos que de momento sigue invisible: la que se proyectará en el festival alcanza los 151.