El arquitecto Jorge Gorostiza (Tenerife, 1957) es uno de los contados escritores cinematográficos españoles provenientes de disciplinas no necesaria o directamente relacionadas con el cine o con la escritura. Sus trabajos siempre han encontrado un equilibrio casi perfecto entre lo divulgativo y la reflexión, que muestran en una primera aproximación tanto su extenso conocimiento de su profesión como su pasión por el cine, revelando a continuación una enorme erudición y rigor en sus planteamientos, desarrollos, conclusiones, convenientemente filtrados por sus filias y fobias (las cuales se agradece, en estos tiempos un tanto hostiles sobre las opiniones ajenas, que no se intenten hacer pasar por axiomas). Buena parte de todo esto lo pude apreciar ya en uno de los primeros textos que tuve oportunidad de leer de Gorostiza, el cual versaba sobre el cineasta francés Jacques Tati y formaba parte del monográfico de la revista donostiarra "Nosferatu" dedicado al director de Traffic (número 10, octubre 1992): se trata de un artículo excelente, esencial para mí en varios aspectos al revelarme en su momento una forma de estudiar y explicar el cine que ampliaba el campo de análisis al que neciamente estaba acostumbrado a leer (y a escribir). Poco después en la estupenda revista Kane3 (que se publicó durante diez números en papel y luego se traspasó al formato digital: kane3.net) permitió que siguiera a Gorostiza cada mes en su visión diferente, complementaria y enriquecedora sobre el hecho cinematográfico, un espacio casi único (otro de ellos estaba en la misma revista: los textos de Anka Moldovan) en la crítica española. En "La profundidad de la pantalla. Arquitectura+Cine" se recuperan el texto sobre Tati y otros de los numerosos escritos del crítico y arquitecto canario lo cual, confío, permitirá una mayor difusión de esta visión del cine que se aleja por un lado de las miradas aburridamente académicas y de los posicionamientos mezquinamente únicos. La edición, realizada con el apoyo de la editorial madrileña Ocho y medio, de notable calidad (algo que cada vez más resulta una excepcion), abarca más de diez años de colaboraciones en diversos medios (algunos ya desaparecidas) desde 1992 hasta 2004 y está dividida en cuatro capítulo: "1. Cineastas arquitectos", donde se incluye el mencionado comentario alrededor de Tati además de aproximaciones a Ernst Lubtisch, Luis Buñuel, Edgar Neville y Wim Wenders (especialmente atractivo me parece este último, quizá porque no siento demasiada devoción por el cine del alemán); "2. Arquitectura en los géneros cinematográficos", compuesto de artículos más restringidos y específicos que otras propuestas del volumen, entre los que destaca con fuerza tres: "Vista de la ciudad del futuro desde el pasado", "El futuro que no llegó", "La arquitectura grita"; "3. Escenografía", breve pero imprescindible introducción sobre la labor de los denominados directores artísticos y/o diseñadores de producción, muy generosa con información sobre los españoles y la industria nacional; y por último "4. Cine en la arquitectura", capítulo en el que se pueden leer algunos de los textos más libres de Gorostiza, algunos de los años 90, otros más cercanos, mostrando su capacidad para transmitir entusiasmo y sentimiento, sin desdeñar la divulgación y el análisis... aquí el escritor (de cine) tiene más fácil pasar a primer plano, quedando el arquitecto, el especialista en segundo término: pienso que el lector menos cinéfago y/o técnico se sentirá más cómodo...
José David Cáceres Tapia
La profundidad de la pantalla: arquitectura+cine [Jorge Gorostiza] Colegio de Arquitectos de Canarias (Tenerife, 2007). Formato: 321 págs. 21x15 cm., rústica. Precio: 18 €. ISBN: 978-84-611-7306-8
Detrás de cada gran fortuna hay un crimen". La célebre frase de Balzac que aparece en el prólogo de la novela de Mario Puzo El padrino bien podría ser la semilla del tenebroso viaje que propone Tim Adler a los orígenes de la relación entre Hollywood y la mafia, dos planetas que el autor tiene la audacia de situar en la misma órbita moral de bajeza y degradación. Lejos de ese paraíso de lujo, glamour y belleza perennes que han dibujado las crónicas oficiales, Adler retrata La Meca del cine como una jungla habitada por lobos hambrientos e inmisericordes, dispuestos a liquidar por cualquier medio a sus competidores para apoderarse del rancho Hollywood y comprar todas las cabezas de ganado, las estrellas. Lobos como los hermanos Warner, Harry Cohn, Louis B. Mayer, Lew Wasserman, Steve Ross o Cecil B. De Mille. Dinero llama a dinero, y por esa lógica depredadora, Adler describe cómo el negocio del cine se convierte, desde la década de los años treinta, en una industria millonaria que llama la atención de otra jauría de lobos no menos hambrientos e inmisericordes: Al Capone, Bugsy Siegel, Lucky Luciano o Sam Giancana, jefes de las mafias de Los Ángeles, Chicago, Las Vegas y Nueva York durante la edad dorada de Hollywood. Con ellos llega un nuevo léxico en el que términos como asesinato, corrupción, soborno, extorsión, contrabando y prostitución no son sólo moneda de cambio en las calles. También en los pasillos de los estudios y en los platós de rodaje, por donde los hampones se paseaban del brazo de las actrices más hermosas. Adler, editor de la revista cinematográfica Screen Finance, relata esta historia de vasos comunicantes con una prosa ágil y directa que recuerda el estilo de Peter Biskind o Kenneth Anger, autores de esos dos paseos por el lado oscuro y salvaje del sueño americano llamados "Moteros tranquilos, toros salvajes" y "Hollywood Babilonia", respectivamente. Como ellos, salpica la narración de incontables datos, cifras, nombres y anécdotas que delatan una prodigiosa y concienzuda labor de investigación. Sin embargo, falta un hilo conductor que ensamble todas las piezas con sentido del ritmo y aporte tensión dramática al relato, que en demasiadas ocasiones abandona la línea ensayística y se convierte en un informe judicial, frío, desapasionado y carente de emociones. En ocasiones, Adler encuentra el camino y nos regala pasajes brillantes como los referidos al auge de la familia Kennedy, los infames trapicheos de Frank Sinatra, la trágica muerte (¿asesinato?) de Marylin Monroe, el turbulento rodaje de El padrino o el auge del porno tras el éxito de Garganta profunda, producida por el clan criminal de los Colombo. Son picos gozosos en un libro que promete más de lo que da, a ratos anodina, demasiado ensimismada en su papel de Mesías revelador, y en la se echa en falta un análisis del Hollywood actual, donde la estampa de personajes como los hermanos Weinstein o Jerry Bruckheimer recuerda demasiado a la de los sonrientes jefes de los estudios de los años treinta y cuarenta. Neones, filtros y flashes que ocultan miserias y, quizá, algún crimen.
Raúl Álvarez
Hollywood y la mafía [Tim Adler] Ediciones Robinbook (Barcelona, 2007). Formato: 170 págs. 21x15 cm. Precio: 19 €. ISBN: 978-84-96357-76-1