Banda sonora

Por Raúl Álvarez

Quantum of Solace (David Arnold. J Records)

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En su quinto trabajo para la saga Bond, David Arnold despliega un poderoso trabajo sinfónico que ilustra dos niveles dramáticos. Por un lado, la relación emocional entre el agente 007 (Daniel Craig) y Camille (Olga Kurylenko), con una delicada pieza que evoca el trágico pasado de ambos personajes. Y por otro, las escenas de acción, con trepidantes temas en los que el compositor luce su gran dominio de la orquesta, que resulta especialmente abrumador en la sección de metales. Llama la atención la ausencia del clásico tema de Monty Norman, apenas esbozado en un par de cortes, pero Arnold no olvida del todo la herencia musical de la saga e introduce enérgicos arreglos al estilo big band que aportan un aire clásico a la obra y, más importante, permiten diferenciarla de otras creaciones suyas de acción como Independance Day o Godzilla. Eso se llama oficio. Lo que no falta es la tradicional canción de los créditos iniciales, en este caso el tema Another way to die, interpretado por Jack White y Alicia Keys, tan agresivo, contundente y físico como el nuevo Bond de Craig.

Burn After Reading (Carter Burwell. Lakeshore Records)

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Carter Burwell pertenece a esa rara categoría de compositores que dibujan su carrera lejos de modas y tendencias. Quizá eso explique que sea el aliado más fiel de los hermanos Coen, otros ‘bichos raros’ del cine estadounidense, desde su debut con Sangre fácil. Precisamente para este film creó una pieza para piano con la que Linda looks for love, el tema principal de Burn after Reading, guarda un más que sospechoso parecido. La misma cadencia, el mismo tono melancólico, la misma actriz —Frances McDormand— como musa... No es el único déjà vu que provoca la partitura, pues las partes de percusión recuerdan mucho a las que compuso Burwell para Rob Roy. Este efecto retuerce la digestión de una obra por lo demás espléndida en cuanto a variedad temática, estructura y orquestación.

Changeling (Clint Eastwood. Varèse Sarabande)

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Desde su debut como compositor en Mystic River, Clint Eastwood ha venido practicando una suerte de clasicismo de cámara impregnado de melancolía y nostalgia que en El intercambio ha alcanzado un espléndido grado de madurez y efectividad narrativa gracias, en buena medida, a la introducción de un tono jazzístico. Como el Eastwood director, el Eastwood músico cuenta sus historias con mimo, paso a paso, volcándose en el retrato de los personajes con sensibilidad y compasión. En Changeling / El intercambio plantea un hermoso y sentido viaje por el drama de su protagonista apoyándose en un tema para piano que sirve de bisagra entre los dos focos emocionales del filme: el amor a los hijos y la desesperación por su pérdida. Eastwood transita de la ternura al tenebrismo con pulso y solidez, demostrando un dominio del lenguaje musical y su aplicación fílmica que ya quisieran muchos otros profesionales (pienso en el laboratorio de clones Media Ventures, por ejemplo). En el capítulo del “debe”, cierto parecido del motivo principal con el Claudia’s theme de Sin perdón.    

Babylon A.D. (Atli Örvarsson. Varèse Sarabande)

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La llegada de un nuevo compositor siempre es una buena noticia. Y si, como sucede en este caso, firma un trabajo complejo, intenso y coherente, la noticia es doblemente buena, habida cuenta de la preocupante ausencia de jóvenes talentos en el panorama musical. Se llama Atli Örvarsson, es finés, y tiene las condiciones necesarias para convertirse en uno de esos músicos elegíacos que tan bien funcionan en las distopías futuristas y en el cine fantástico tenebroso. Pienso en Elliot Goldenthal —perdido desde Frida—, Marco Beltrami, Don Davis o Christopher Young. Babylon A.D. es gozosamente apocalíptica desde el inicio, con esos Agnus dei y Requiem for Babylon que empañan las imágenes de Kassovitz de amargura y desesperanza. Örvarsson mantiene el tono afligido en los cortes de acción (Rover chase) y en los temas más delicados (One child at time), redondeando una obra que merecería una mejor película. Como Hijos de los hombres.