Circle of Danger (1951)

Por Diego Moldes

¿Por qué la historia ha relegado a Jacques Tourneur a un segundo plano, al de cineasta muy bueno, pero un escalón por debajo de los realmente grandes? Gran artesano pero no un autor total. Craso error. Tourneur es tan autor como Ford o Walsh, tan gran cineasta como Lang, Hitchcock o Hawks, tan excelente realizador como Murnau o cualquier gran cineasta que haya rodado en el Hollywood clásico. El caso de Tourneur escapa al del cineasta europeo que emigra a la meca del cine. Hijo del director francés Maurice Tourneur (1876-1961), Jacques nace y se cría en París, pero a los diez años emigra con su padre a América, nacionalizándose estadounidense en 1919. Trabaja tres años en la Metro como ayudante de su padre y actor esporádico, pero vuelve a Francia, es montador y debuta como director en 1931. Rueda cuatro films en Francia (de los que sólo he visto Toto [1933], algo anodina) antes de volver a EE UU donde dirige el drama carcelario They All Came Out (1939), realizado a partir de material documental. Aquí ya empieza a palparse el genio de Tourneur. En total dirigirá 34 largometrajes entre 1931 y 1965, casi todos en EE UU. Triunfa en todos los géneros, el noir, el fantástico, el western, la comedia o el cine de aventuras. En Europa rueda tres films, dos en régimen de coproducción —La batalla de Maratón (La battaglia di Maratona, 1959), en Italia, y La noche del demonio (Night of the Demon, 1957), en Inglaterra— y uno enteramente británico, Circle of Danger, con exteriores filmados en Escocia. Se trataba del primer film independiente dirigido por Tourneur, producido por una compañía británica, Eagle Lion, que se aprovechó de capitales estadounidenses congelados por ley en el país. La productora fue Joan Harrison, antigua colaboradora de Hitchcock. Circle of Danger fue para mí una auténtica revelación cuando logré verla en la Cinemateca Portuguesa de Lisboa, en un ciclo integral sobre el cineasta, en la primavera de 2003. No sólo porque es una obra magistral, sino porque es tan ignorada que algunos desconocen hasta su existencia. Merece ser rescatada del olvido: da muestras de secuencias dignas del mejor Hitchcock, una composición de los planos que está a la altura de los mejores thrillers de Lang o Polanski y una sobriedad que, acaso, solo encontramos en algunas rarezas del género. ¡Qué extraordinaria es la mirada de Tourneur! Su formación es estadounidense, pero su visión es la del emigrante europeo, aquel que observa con distancia los sucesos  más extraños. Sin estar a la altura de su célebre trilogía con Val Lewton en RKO (La mujer pantera, Yo anduve con un zombie y El hombre leopardo), ni mucho menos al nivel de La noche del demonio, obra maestra del autor y uno de los dos o tres mejores films de terror de la historia del cine, Circle of Danger es una de las obras de suspense más logradas del cine británico y europeo. En cierto modo anticipa elementos que estarán presentes en La noche del demonio (como señalaba el crítico Jacques Lourcelles, el único que pareció darse cuenta), como la introspección psicológica, la exploración del paisaje o el personaje del incrédulo norteamericano que llega a Gran Bretaña y se ve superado por  acontecimientos que no logra comprender, Clay Douglas (encarnado por el siempre brillante Ray Milland) en el primer caso, el doctor Holden (Dana Andrews) en el segundo. Sobresale la fotografía, tanto en exteriores como en interiores, en blanco y negro de los futuros maestros Oswald Morris y Gilbert Taylor.