Tourneur y la Televisión

Por Andrés y Santiago Rubín de Celis

Desde mediados de la década de los cincuenta, impulsada por el auge de la ficción televisiva durante la primera edad de oro de la televisión norteamericana, se impuso una nueva generación de realizadores (la de los Lumet, Frankenheimer, Schaffner, Mann, Peckinpah) provenientes de dicho medio. Al mismo tiempo, pero al contrario, la pequeña pantalla se convirtió en el refugio de directores cinematográficos veteranos a los que, bien por su edad o por los cambios que se produjeron dentro de la industria durante esa y las dos siguientes décadas, les resultaba cada vez más difícil encontrar trabajo. Tay Garnett, Mitchell Leisen, Rudolph Maté, Ida Lupino, Robert Florey, André de Toth, Phil Karlson, Joseph H. Lewis, Lazslo Benedek, Lewis Allen, Gerd Oswald o John Brahm, y podríamos citar a muchos otros, poblaron los títulos de crédito de series como "Alfred Hitchcock Presenta", "Los Intocables", " El Fugitivo", "En los Límites de la Realidad", "Naked City", "El Virginiano", "Bonanza", "Perry Mason", "El Hombre del Rifle", "Misión Imposible", "Star Trek", etc.

Jacques Tourneur no fue ajeno a esta situación y, de hecho, los diez últimos años de su carrera son la crónica del languidecimiento profesional que, como tantos otros artesanos del celuloide, sufrió. Del retorno a los presupuestos más que ajustados The Fearmakers (1958), Timbuktu (1959), pasa a rodar, como el Walsh de Un sheriff y cuatro rubias (The Sheriff of Fractured Jaw, 1958) o Esther y el rey (Esther and the King, 1960), por ejemplo, raquíticas coproducciones en Europa La batalla de Maratón (La battaglia di Maratona, 1959), codirigida por Bruno Vailati y Mario Bava, director de fotografía de la película, para convertirse en un asiduo de la pequeña pantalla, y culminar su carrera con dos producciones fantásticas crepusculares para la A.I.P. de Samuel Z. Arkoff y James H. Nicholson: La comedia de los horrores (The Comedy of Terrors, 1964) y La ciudad sumergida (The City Under the Sea/War-Gods of the Deep, 1965).

De toda su labor televisiva, de la que tan solo conocemos una pequeña parte, podemos reseñar "Denver McKee" (1960), el sexto episodio de la segunda temporada de "Bonanza" (NBC, 1959-1973). En él, los Cartwright se alían con el personaje del título, un juez retirado interpretado por el veterano Franchot Tone, para resolver una serie de robos y asesinatos en la región, de los que éste resultará, finalmente, ser no tanto autor como instigador. Más oscuro que los habitualmente jocosos y edulcorados episodios de la serie, el interés de "Denver McKee" descansa, sobre todo, en los conflictos morales que plantea: en primer lugar el del antiguo hombre de leyes que, arruinado, delinquirá únicamente para asegurar el futuro de su hija, y en segundo, el que obligará al patriarca del clan Cartwright a matar a su viejo amigo culpable. Incluso la predecible historia de amor entre la hija de McKee y el pequeño Joe, cursi e infantil, termina separando abruptamente a una pareja cuyas últimas palabras, sin embargo, no hacen más que reafirmar un amor imposible.

Mucho más célebre y lograda es su aportación a la mítica serie creada por Rod Searling "En los límites de la realidad" ("The Twilight Zone", CBS, 1959-1964). "Night call"  (1964), decimonoveno capítulo de la quinta temporada, fue programado para el 22 de noviembre de 1963, el día del asesinato del presidente Kennedy, pero, lógicamente, no fue emitido esa noche sino la del 7 de febrero del año siguiente. Adaptación de un relato de Richard Matheson, guionista de la serie, titulado "Llamada a larga distancia", es la historia de Elva Keene, una anciana impedida que, tras una tormenta, comienza a recibir extrañas llamadas telefónicas que resultan ser de su prometido, muerto décadas atrás en un accidente de tráfico. Un argumento que le brinda a Tourneur la oportunidad de volver demostrar su destreza en la creación de atmósferas (y así el modesto set de la casa de la anciana, fotografiado en un contrastado blanco y negro lleno de sombras, nos recuerda a sus películas con Lewton) y reafirma la importancia que, como señalan Tavernier y Coursodon, concedió siempre el autor «al sentimiento de inestabilidad, al vértigo y a la duda» (que, motor del episodio que nos ocupa, de nuevo remite a sus mejores películas). Por último destacar la inteligencia de la pequeña modificación del final de Night call con respecto al de su base literaria, que, eliminando la última frase del imposible diálogo de la pareja, en la que Brian le dice a Elva: «voy para allá» (que tan bien funcionaba literariamente, sin embargo), devuelve a la anciana a su condena de soledad, dotando al capítulo de una gravedad y patetismo poco habituales en el fantastique.

A tenor de Mission of Danger (1959), Frontier Rangers (1959) y Fury River (1961), tres películas estrenadas comercialmente en los Estados Unidos que son, de hecho, montajes de diversos capítulos de Tourneur (que dirige ocho episodios) y otros realizadores de la serie "Northwest Passage" (NBC, 1958-1959), ésta, una especie de remake/continuación de la película homónima de King Vidor, no debe de resultar demasiado atractiva. «Nuestro trabajo en palabras del director consistía únicamente en casar nuestros planos con aquellos que había rodado años atrás King Vidor. Cogíamos planos en los que aparecían miles de indios y unos cuantos centenares de rangers y tratábamos de unirlos a los nuestros, en los que no había más de seis o siete actores» [1].  

Nos gustaría haber visto, en cambio, sus trabajos para "The Walter Winchell File" (ABC, 1957-1958), una serie policíaca presentada, y a veces también protagonizada, por el propio Winchell, un célebre columnista de sucesos del New York Daily Mail. Tourneur dirigió cuatro episodios: "The Cupcake" (1957), sobre un hombre inocente acusado de violación, "The Steep Hill" (1957), un caso de extorsión a un rico empresario, "House on Biscayne Bay" (1958), con un argumento cercano al de Nightfall, y "The Stopover" (1958), ambientado en México, y en el que Winchell investiga la muerte del hijo de un comisario de la policía local. Según Chris Fujiwara, pese a tratarse de una producción de escaso presupuesto y con un nivel interpretativo muy pobre, al menos éste último «es una obra maestra que alcanza el nivel (...) de los mejores trabajos de Tourneur para la televisión» [2]. Entre éstos, Fujiwara sitúa también "Aftermath" (1960), híbrido entre western y thriller escrito por John Paxton (Historia de un detective, Encrucijada de odios), «una obra mayor, completa e inconfundiblemente repleta de los temas y los principios tourneurianos» [3], concebido como el episodio piloto de una serie, "The Code of Jonathan West", que finalmente no salió adelante.

Por su parte, otro estudioso de la obra del director francés, Henry Michael Wilson, ensalza "The Martyr" (1955) como «una buena pieza dramática, inspirada en una historia de Frank O’Connor sobre la lucha fratricida entre legalistas y rebeldes en la Irlanda de 1922» [4]. Al parecer una de las principales bazas de este show auspiciado por el "General Electric Theatre" (CBS, 1953-1962) es un brillante reparto en el que sobresaldrían las interpretaciones de Brian Aherne, Lee Marvin y Ronald Reagan.

[1] En Brion, Patrick: “Biofilmographie de Jacques Tourneur” en Cahiers du cinema nº 181, agosto 1966, p. 45.

[2] Fujiwara, Chris: Jacques Tourneur: the Cinema of Nightfall (John Hopkins University Press, Baltimore, 2000), p. 280.

[3] Ibid., p. 284.

[4] Michael Henry Wilson: Jacques Tourneur ou la magie de la suggestion (Centre Pompidou, Paris, 2003), p. 169.