Reciclaje, revisionismo, homenaje… el cine de Quentin Tarantino es original y a la vez es copia. En cada una de sus películas se podría aislar millones de detalles que nos irían remitiendo de un título a otro de la historia del cine sin importar materia o procedencia. Sin embargo, la verdadera singularidad de su obra, consiste en convertir todo ese marco referencial en algo totalmente nuevo y diferente. Con Malditos bastardos se introduce por primera vez en el género bélico y vuelve a desplegar su ametralladora iconoclasta para reventar las fronteras entre los géneros. El punto de partida, una película del mítico director italiano Enzo G. Castellari, Aquel maldito tren blindado, y el resto, queda en manos de la sagacidad de Tarantino para sorprendernos con su capacidad para forjar artificios inolvidables. En MdC ofrecemos un pequeño estudio alrededor de Malditos bastardos desde diferentes puntos de vista y también nos remitimos al germen ideado por Castellari en este clásico de los setenta necesariamente reivindicable.