Lo mejor que se puede decir de Robert Aldrich lo dicen sus películas: un genio indomable, contestatario, rabiosamente moderno, innovador, insumiso y voraz que consiguió, a base de esfuerzo y dedicación, un puñado de obras maestras que pueden quedar sepultadas entre tanto desconocimiento y tanta pedantería. Aldrich no está de moda, pero su filmografía es eterna.
Aprovechando el estreno de El curioso caso de Benjamin Button presentamos un repaso (o un poco más) a la breve pero controvertida trayectoria de su director, uno de los directores más importantes y definitorios de una generación de cineastas surgidos en los años 90 y destinados a marcar el nuevo camino del cine americano.